Y que importa el valor literario de mis pensamientos
ni el sentido estético de mis sentimientos
ni la coherencia de mis adentros
ni la simetría de mi conocimiento
Qué puede importar la geometría de mi alma
ni los parámetros arquitectónicos de mi razón
ni la historia de los cimientos de mi corazón
ni el mensaje oculto tras mis palabras
No importan las tendencias, las líneas estéticas
ni los deseos de una grandeza que no ambiciono poseer
ni las alusiones a un talento que nunca he de alcanzar
ni la cúspide de un cielo que he creído tocar
Que valga, lo que ha de valer
no importa si hay o no, quien me escuche
digo lo que digo y lo que quiero decir
sin tiempo a analizar, a claudicar
a presionar “delete” y olvidar
He dicho lo que he pensado
lo que he vivido, lo que he soñado
lo que sentido y lo que he querido
lo que he odiado y olvidado
Porque hoy estoy y mañana me he de marchar
porque vivo y no viviré y un día me ha de tocar
esa suerte que un día a todos nos toca
y cuando me cierra la muerte ingrata la boca
habré dicho lo que quería decir
que amé, lloré, reí, sentí
sufrí, canté, bailé, soñé
que estuve y me fui
y mientras duró
simplemente viví