Esperando, tratando de vencer al tiempo, una misión igual de imposible que alcanzar la eternidad. Nada pasa, no hay ruido, una sala de espera vacía, una libretita vacía y un lápiz que espera, pero nada pasa. Lo vuelvo a intentar como si escribir en una hoja más pequeña fuera a mejorar la calidad de lo escrito, como si las palabras pudieran construir una oración con sentido o tal vez me hicieran descubrir que por fin he plasmado un pensamiento que sólo me pertenece a mi y a que además de ser de mi propiedad y autoría tiene sentido, magia o por lo menos algún asomo de claridad.
¡Inútil intento! nada agradable puede brotar de tierras áridas donde soplan vientos devastadores que sólo dejan confusión tras sus pasos. El desierto en mi interior está constatemente azotado por lluvias de ignorancia, ciclones de confusión, maremotos de irracionalidad y sismos de estupidez mientras el resto de mi ser en tiempo presente, se ahoga buscando una respuesta a tanto vacío a tanto infortunio.
Mi nombre debería ser Sequía y de apellido Inútil. ¡Ya está! lo mío no es la poesía, ni la literatura, lo mío es la "verborrea mental" o como diría un ex-amante diletante: "Lo tuyo querida, es la masturbación mental" ahora debo admitir que tenía razón. La verdad es que la normalidad no me sirve de mucho, ni siquiera para mi tan necesaria e infértil verborrea mental, los días soleados me aniquilan, la risas contagiosas me enferman, tal vez es cierto que el dolor es la mejor fuente de "inspiración" al menos para aquellos que carecemos de talento alguno. Sí, el dolor es la mejor excusa para justificar nuestra falta de creatividad. La nostalgia y la soledad son las mejores compañeras, pues nada ofrecen y nada esperan. La tristeza es imprescindible para los desgraciados a los que nos fue negado el misterioso y divino don de la palabra.