Menu:

Alma desnuda, la imitación de un diario, mis pensamientos desordenados y un pequeño trozo de mi locura

Archivos

septiembre, 2010
agosto, 2010
julio, 2010
junio, 2010
mayo, 2010
abril, 2010
marzo, 2010
febrero, 2010
enero, 2010
diciembre, 2009
noviembre, 2009
octubre, 2009
agosto, 2009
julio, 2009
junio, 2009
agosto, 2008
mayo, 2008
abril, 2008
marzo, 2008
febrero, 2008
diciembre, 2007
noviembre, 2007
octubre, 2007
septiembre, 2007
agosto, 2007
julio, 2007
mayo, 2007
abril, 2007
marzo, 2007
febrero, 2007
enero, 2007
diciembre, 2006
noviembre, 2006
octubre, 2006
septiembre, 2006
julio, 2006
marzo, 2006
febrero, 2006
enero, 2006
octubre, 2005
abril, 2005
marzo, 2005
febrero, 2005
enero, 2005
diciembre, 2004

Enlace

Amar Libros

Refugio

ene 09, 2010 Nikita

Tus brazos son mi refugio. Cuando se apagan las luces, mi cabeza roza tu pecho y exclamas tan sereno “Este es el mejor momento del día”. El café golpeando lentamente el fondo de las tazas y tu me cubres mientras me tumbo en el sofá. Te miro fijamente y tú de perfil te deleitas con cada sorbo mientras me acaricias los pies. ¡Ay mi refugio! Que bueno es tenerte aquí o mejor dicho que bien se siente estar aquí contigo, dentro de ti. Cada vez que pronuncias una palabra errónea con ese acento tan tuyo tan peculiar una risa imbécil me arde en el fondo de los pulmones y brota de mis labios como la más grande oración. Clamo a ti. Tú tan ajeno al mundo, tan torpe y seguro en cada movimiento, con el color de las manzanas jugosas en tus mejillas. Me has dado tanto y no haz pedido nada a cambio. A veces pienso que tu alma ya es inmune a mis mezquindades.

 Eres donde duermen mis más dulces sueños y reposan las pocas virtudes que poseo. Algún día  quiero verme reflejada sin culpas en tus ojos, esos ojos de minino recién nacido tan ágil y desvalido. Venero tus manos que son de pan fresco con olor a fresas, pero tú alma es la que me llama y la que tantas veces me atormenta. Esa alma que mil veces mil puede perdonarme y olvidar. Es que tu alma no tiene memoria, tu alma de caramelo rociada con gotitas de ron añejo esa que a mi favor siempre olvida que en una fracción de segundo puede destrozarla mi implacable ira .Como una niña perdida vuelvo del infierno en que me gusta perderme  para dormir a tu sombra.  Tú mi refugio con tu alma hecha pedazos me recoges entre tus brazos y me regalas el sueño, me borras los miedos. Tantas veces te olvidas de tu alma para decirme “Buenas noches, cariño te quiero”.

Comentarios

Ningún comentario todavía

Agrega comentario