Rabia es lo que siento. Una rabia que me arde en la cara que me carcome las entrañas. No hay peor rabia que la que causa la injusticia. Cuando uno no sabe el por qué de tantas calumnias de tantas injurias. Si yo no he hecho nada de lo que deba arrepentirme por qué me acusas con el dedo, por qué haces comentarios tan ofensivos de mi persona. La mentiras dichas sobre uno duelen, que salga al frente el que diga que no le duelen las infamias que sean dicho de el sin ser verdad ¿Y qué hay que hacer? ¿Dejárselo a Dios? ¿Perdonarlo tal vez? Pues no. El que con su lengua venenosa el honor de otros ensucia por pura envidia o simple maldad tiene que pagar por sus mentiras. Cada acción trae su consecuencia y quienes calumnian deben esperar las consecuencias que traerán sus mentiras. No es fácil asumir la frustración de una manera poética o diplomática cuando uno se siente herido en lo más profundo. Más que la mentira en si lo que duele es quien la dice. Es cierto que quien uno ama es quien mas puede herirle. Ojala el olvido se pudiera ordenar por teléfono o por Internet.
-“Special delivery” aquí tiene una porción de olvido, para que se le quite la rabia y se le oldvide la traición. Que fácil sería perdonar si se pudiera formatear la memoria como la de un computador. Podríamos empezar de nuevo, empezar de cero, llenar el disco duro de imagines sanas, limpias, sin el virus del rencor.