Será que tengo una tendencia a la nostalgia, que soy muy pesimista, quizás soy masoquista. Todo lo anterior puede ser. Pregunto una y otra vez cuál es el sentido de la vida. ¿A qué he venido a este mundo? ¿Cuál será mi legado? Tal vez tienes razón, me preocupo demasiado.
Lo sé te empaño las noches con mi angustia. ¿Y tú qué preferirías? Tu casa o la mía. ¡Idiota! Soy una idiota lo que he construido con amor mi tristeza lo destroza. Lo siento. Ya no sé ni quien soy, dónde voy, que pretendo. Me arde el alma al ver la lluvia cayendo. No puedo parar de preguntarme tantas cosas y el espíritu se me alborota. La casa patas arriba, se apodera de mí un suicida. Me gritas, te enfureces, no lo entiendes. ¿Por qué mi melancolía, la búsqueda, este miedo? ¿Y tú crees que me gusta? No, no me gusta estar así, siempre alerta, nuestra paz en vilo. Tu paciencia pende de un hilo y me aterroriza perderte.
Vuelvo a pensar en la muerte, trato de concéntrame en tu voz. Este sentimiento atroz, me está alejando de tu vida. ¿Qué quieres que te diga? yo te amo y tú lo sabes. De nada eres culpable soy yo quien se aniquila. Más que a la muerte le temo al olvido. Sé que seré fácil de olvidar, que se irá mi voz, mi risa, mi tiempo perdido. Que nunca tuve amigos saldrá a relucir y aunque sé que he de morir no me apetece el olvido. Te he hecho tanto daño, te he torturado con mi miedos, te envuelto en mis engaños. Tal vez pasen los años y me borres de tus memorias. Tal vez al pasar el tiempo cambie un poco nuestra historia.
De una cosa estoy segura y en medio de esta locura que me quiebra el presente, tú ternura arde en mi mente, me ayuda a regresar.
Me obsesiona la muerte, me obsesiona el olvido, me obsesiona tu ausencia cuando te contemplo dormido. Nada te pido y llegado el momento olvídame si me has de olvidar. No te voy a esperar. Si tienes tiempo piensa en mí un segundo nada más. Un segundo de tu alma me dará la eternidad.