Siempre nos quedará la memoria, espada de doble filo que nos librará de la muerte. Y qué es la muerte, sino olvido. El olvido es la pérdida, el vacío. Olvidar nunca, caer al vacío jamás. Hay que recordar, buscar, acunar la memoria entre los brazos. Volver a vivir tantas conversaciones en la cocina, el sabor a tabaco y a besos. El amor caliente entre las sabanas, el vino, la pasta, el postre y las llamadas. Hay que recordar las sonrisas, los ojos embriagados de pasión. El dolor que causa el placer erguido cuando entra en el túnel de la vida. Hay recordar el instante previo al encuentro, las horas de energía, la bienvenida dulce de las noches frías. El susurro en los rincones, el juego en el sofá, la rutina de todo lo espontáneo. Siempre quedará la memoria de lo prohibido, de lo escondido, de lo necesario. El soplo de vida amansando la embestida. Aquello que era vida, que siempre será vida. Vida plena, absoluta. La música, las risas. Volveremos a recordar otra vez la oportunidad única, aquellas fiestas sin mascaras, sin defensa. La verdad por delante, las manos, su delicadeza. Siempre nos quedará la memoria, el gran secreto, nuestra historia.
El gran secreto
nov 30, 2009 NikitaComentarios
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