Con la libertad que me confiere mi alma, me declaro viuda, me declaro perdida. Ante los hombres y ante un dios que ha dejado de existir también me declaro culpable. He cometido un crimen y no voy clamar piedad ante mis jueces. Queda demostrado ante los testigos la alevosía de mi crimen. Sí, acepto los cargos. Sí, sé de qué se me acusa. Sí, acepto mi pena. ¿Me puede conceder el jurado una última petición? Quiero que sirva mi condena, para demostrar a aquellos que hoy me miraron con vergüenza, que se atrevieron a desviar sus miradas de mis labios que no hay amor sin horror. Sepan ustedes señores que no hay pasión sin delito, que no hay alma sin miedo, que no hay vida después del dolor que causa su partida. No se sientan seguros pues no hay una puerta de escape cuando el virus ataca; no hay salvación ni arrepentimiento que valga. El virus es más fuerte que la cordura, envenenan las sonrisas del pasado más que el invierno del presente y arden sus caricias en la memoria más que las llamas del infierno. Duele el adiós más que la muerte y hiere menos el silencio de la celda que la soledad que me ahoga al no tenerle.
Declaración
feb 25, 2010 NikitaComentarios
jun 19, 2010, 22:27:18 Fernanda Escribe:
Que Profuna declaración...
Q perfecta frase para concluir...