He vuelto de viaje iba a decir "he vuelto de mi último viaje", pero he reaccionado a tiempo y me he dado cuenta que nadie regresa de su último viaje. En fin que he vuelto a casa, a esta casa que no es mi casa, sino su casa. He vuelto y vuelvo a volver de una ciudad para muchos encantadora, cosmopolita, llena de historia. Digo para muchos porque yo la verdad no sabía ni sé mucho de esa ciudad en la que estuve. Tal vez ahora que ya la he visitado varias veces me dediqué a investigar sobre ella. A lo mejor en el próximo viaje puedo visitar museos, atracciones turísticas o alguna catedral ya olvidada. Tal vez lo haga.
No sé si te invade la curiosidad por saber que hice en esta anónima ciudad, quizá si o tal vez no, bueno no importa de todas formas te lo voy a contar. Sí, porque estos párrafos son para eso, para contarte un poquito de mi, de lo que es de mi, de lo que queda de mi. Aunque a veces no te intereses por mis andanzas que la verdad son muy pocas y bastante banales, yo te quiero mantener al día para que estés actualizado con los triviales pormenores de mi diminuta existencia.
Lo sé soy una egocéntrica y una frívola. Te mareo, pues voy al grano. En mi viaje a esta tan cosmopolita y moribunda ciudad, me dediqué a caminar. Sí, como lo oyes, a caminar calles completamente desconocidas para mi y para una gran parte de la humanidad. Con un aire que hería el cuello como una navaja no me quedaba más remedio que caminar, a veces despacio a veces a toda prisa. No, no me perdí y sabes por qué no me perdí porque quien camina sin un destino “final” nunca se pierde.
Tardé días en mi recorrido y nunca llegué. Estaba en camino hacia un páramo en el tiempo que no es un lugar, casa, hotel, calle, puerto u hospital. Un ruido me despejó el frío de la mirada y me di cuenta que tenía que volver. Sé que tienes prisa, que te tienes que marchar a tu destino. Tú siempre tienes un destino al cual llegar. Te dejas manipular por tu vicioso propósitos. No te envidio llevas mucha prisa. Haciendo la historia corta que no tienes mucho tiempo y ya te dije que lo sé . ¡ Que obsesión con medir el tiempo! Recuerda que el tiempo es infinito, no te afanes.
Lo que te tenía que contar es que no sé qué hago aquí ni por qué me alejé de aquella ciudad hermosa, de calles vacíaS y gente de otros siglos. Una vez más estoy aquí estancada en esta casa que no es mi casa sino su casa. Ya quiero terminar, me quiero despedir. Una vez más siento el impulso de viajar. Viajar a ningún lado, viajar y viajar. Quiero volver a tener esa certeza de que viajo sin destino de vuelta y sin regreso.