Pienso y vuelvo a pensar que es lo que hace que en dos ocasiones te haya robado la paz, me haya robado la paz. Esa fuerza bruta que me recorre las venas, que me hace sentir plena cuando estoy contigo, que saca de mi el ángel y a veces me convierte en evil.
Es pasión y es deseo, que me hace fuerte que me revela débil. Que me hace adulta que me hace adolescente. Fuerza bruta que me hace sensible que me hace inconsciente e impredecible. Que me hace temerosa y me hace valiente. Es pasión y deseo que despierta mi lado más oscuro y a que veces te hace inseguro. Pasión y deseo que nunca antes había sentido y me hace saborear lo prohibido. Una fuerza que me inspira que me llena de vida, que me acerca al abismo más profundo y se me cae encima el mundo. Tan solo por un segundo me lleno de miedo, miedo que me paraliza los huesos y si fuera solo eso, te juro que no pensaría más ello, pero no puedo. No puedo, dejar de sentir este fuego que me consume por dentro y tiemblan mis cimientos y yo que soy de acero, siento que me muero, que me derrito y no lo puedo evitar y me excito.
Como si estuviera al bordo de un precipicio cierro los ojos para no gritar, para no saltar, pero me dejo llevar. Y me descubro vencida, invocando la vida que vive en tu boca y seguro que estoy loca, pero también estoy viva. Siempre estado viva pero no como cuando estoy contigo, y escucha bien lo que te digo y quizá no lo voy a repetir, no es lo mismo vivir, vivir sin estar contigo, y se que solo quieres ser mi amigo y siempre los serás, pero la locura en mi dice que tengo que tener de alguna manera no importa si es un segundo, un instante o una eternidad, esta pasión y este deseo en mi por ti, no se ira jamás. Es pasión y deseo, fuerza bruta, pero es real y muy real y en este caso es una verdad absoluta.