Apurar al máximo cada sorbo, cada soplo de vida.
Apurar cada segundo de placer, de dolor, de amor.
Apurar este sentir, este padecer, este palpitar.
¿Y por qué no disfrutar, por qué nos tenemos que apurar?
Será la desesperanza el miedo a lo incierto.
Miedo a que sea el último de nuestros encuentros.
Cada bocana de aire, cada suspiro.
Cada gemido, cada alarido.
Cada conversión, cada segundo de amor erguido.
Cuando ya no estés,todo lo nuestro quedará conmigo.