Cuando ejerzas tu poder, cuando se haga realidad tu fantasía,
Cuando me hieras para obtener placer, te irás. Tu curiosidad morirá.
Morirán tu violencia y tu dulzura, me verás por quien soy.
Te quitarás la mascara, te mostrarás tal cual eres.
Se acabará el enigma, la magia, se irá tu pasión contigo.
Yo volveré a ser la misma y la rabia y la apatía volverán a mi vida.
No sabré que hacer y te maldeciré a momentos y lloraré en silencio.
Me arrepentiré de haberte conocido y me maldeciré a mi misma.
Extrañaré este juego dañino, innecesario y doloroso.
Cuando te vayas, todo volverá a ser como fue y ya nada será igual.
Por que hay que complicarse la vida, persiguiendo una ilusión, una idea abstracta, algo que probablemente no existe. Yo me pregunto que se siente cuando se ama, quizás he amado, pero no me percaté. No sé que idea tengo de lo que es amar, pero por más que intento imaginarme que es, no puedo conseguirlo. Quiero medicina para el alma. Hay un vacío inmenso que me acecha a la vuelta de cada esquina, agazapado en los rincones de mí cuarto en la oscuridad de las calles. Yo trato de huir, de escapar de ese sentimiento tan patético, tan gris, tan frío, pero no puedo. Busco el amor, pero no lo encuentro y así me voy entregando a besos secos, besos húmedos, a olores fuertes a caricias vacías.
El se va y el vacío se queda conmigo. Si tan sólo el vacío se fuera con él, todo sería más fácil. La vida y esta espera serían más sorportables, pero él se lleva trocitos de mi alma y me deja el frío, el miedo, la soledad. Y que sentido tiene seguir buscando lo que no existe, lo que no se creo para mí. Que sentido tiene la fe cuando ya no hay nada en que creer.
Me tomo un café y otro y otro, pero no me despierto.
Quiero despertarme, despertarme de esta vida absurda,
oscura, vacía que me arrastra como a una marioneta.
Qué hago para escapar, para salir ilesa de tanto sin sentido.
A dónde voy a dónde van mis sueños, mis miedos, mi deseo.
Por qué caigo, por qué me dejo vencer, por qué no lucho.
Por qué no quiero luchar. Por qué yo, por qué ellos.
Por qué la vida. Preguntas, preguntas sin respuestas.
Dónde están las respuestas. Dónde están mis fuerzas.
A dónde se ha ido mi prudencia, mi sentido de la precaución.
Por qué permito que me envenene la tentación.
Escucho su voz a lo lejos entre la multitud de voces.
Todos suenan anodinos, pero él no, él no es como ellos.
Él es él y por eso yo escucho su voz.
Me sigo dejando llevar, arrastrar por la corriente, por su voz,
su lengua, su violencia, su ausencia, su cercanía, su maldad.
Tal vez donde me lleva es donde quiero ir.
Que difícil es vivir, que difícil es sentir, respirar, dormir.
Otra vez la misma historia, el mismo círculo vicioso.
Promesas de amor con antecedentes dudosos.
Un huracán diferente pero los mismos destrozos.