En un desierto de hielo,
una orca asesina grita.
Mientras el miedo se agita,
una explosión brilla en el cielo.
Ahogándose en el cieno,
hay un alma que agoniza.
Y bebe hondo las cenizas,
de un verdugo que está ciego.
Que placido es el sosiego
De quien puede dormir tranquilo
Mientras Hades teje sus hilos
Su paz no conoce olvido.
Y aunque en sueños cae vencido,
vuelve y despierta y aún sigue vivo.