jul 28, 2010 Poemas
Nikita |
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Es la rabia contenida
los fantasmas suicidas
los rumores de despedidas
las llagas, las heridas
Las ganas de gritar
las ansias de callar
los insomnios consecutivos
los pensamientos cautivos
La rabia que vuelve aparecer
los deseos de volver
los recuerdos que no existen
los pedazos de una vida triste
las preguntan que no cesan
que retumban en la cabeza
las lágrimas que no paran
la soledad que las ampara
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jul 21, 2010 Soliloquio
Nikita |
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Y mientras muchos buscan fama, fortuna y belleza yo que no poseo ninguno de estos atributos sólo ansío tiempo. Más tiempo para fumarme el último cigarro, para terminar la última página, para hacer la última llamada, para pronunciar la última palabra, para deleitarme en el último suspiro. Más tiempo para mirar el último atadacer, para calmar los deseos de volver, para retener la última mirada, la útima sonrisa, para proteger la última caricia. Más tiempo para decir adiós sin derrumbarme en silencio, para calmar esta fiebre, para ocultar un lamento. Más tiempo para pedir perdón, para ahogar el temor, para llevarme un poco de ilusión. Necesito tiempo, más tiempo para alcanzar un sólo sueño, para olvidar el olvido, para contemplarlo dormido, para dejarle saber cuanto le he querido. Más tiempo para borrar tantas heridas, para hacer valiosa por un instante lo que me dieron por vida, más tiempo para darme por vencida, para quedarme rendida, para aceptar mi destino. Más tiempo para saborear la aurora, para vestirme sin demora antes de empezar el camino.
jul 19, 2010 Soliloquio
Nikita |
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Me has dicho que mis ojos te piden a gritos eso que me hace falta y te he preguntado qué es lo que me hace falta. Dices que no entiendes por qué me siento tan sola en medio de tanta gente. Por qué mis ojos vagan sin rumbo en medio de un cuarto lleno de música, alcohol y risas, no lo puedo negar me ha sorprendido demasiado lo que me has dicho. Jamás pensé que esta enfermedad que me mata desde que empezó mi existencia fuera tan obvia. Se te sale por los ojos me has dicho. He intentando mantenerte la mirada, pero no he podido. Me da miedo mirarte.
Mi soledad es mía, no tiene cura, no he encontrado una razón que justifique su presencia en mí, pero de una cosa estoy segura, ella no tiene planes de abandonarme. No puedes salvarme y aunque pudieras no te lo permitiría. Quizá quieres usarme; aprovecharte de lo que es tan obvio. No estoy sola, pero me siento sola. Me crees frágil, desesperada, a punto de caer, de ir corriendo hasta tu casa y tocarte la puerta a gritos pidiéndote que me salves. Lo siento, el rumbo de éste juego no seguirá el curso de tus deseos. Si alguna vez mi soledad me apremia iré a buscarte para desordenarte por dentro y sin remedio borrarte.
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